Aprendi a callar, es algo que nadie te enseña. Aprendí, y lo demas, son cosas que a veces se olvidan.
Me da pánico llegar a esta pantalla y tener que escribir algo que no es sobre algo que no soy yo. Lo demás, es fácil.
Como un cuento…
Aprendí a vestirme con ropa de grande, y dejar de lado las pantis de lana que tanto me picaban cuando niño. Aprendi a quitarle mi atencion a ciertas cosas.
Aprendi a usar los computadores, a comunicarme con ellos y a travez de ellos, aprendi a sentirme solo, acompañado por millones de solos. Lejos del sol que ahora esta tan solo.
Y ahora, ¿cuando empezamos a decrecer? ¿Como esperamos que sucedan las cosas que ya sabemos que sucederan?
Cuando la vida se vuelve una rutina, entonces aprendes a rescatar lo escencial de todos los momentos, aprendes a estrujar las situaciones que ya no son rutinas. Y luego, lo que era una rutina, comienza a ser una excepcion a ella misma.
A donde vamos a parar? Entonces, entonces la tranquilidad deja de ser silencio, y pasa a ser un tesoro.
Siempre me gusta lo que no tengo, y esa es mi condena. Esa es la condena de los que no sabemos.
Nos cuesta comenzar, pero una vez que agarramos el vuelo nos cuesta detenernos. Nos cuesta decir algunas palabras, pero cuando las gritamos, entonces ya nada nos va a costar tanto como perder la oportunidad de hacer y decir lo que queremos ser y hacer.
Tengo suerte, tengo lo que necesito. Tengo a mi abuelita, tengo a mi ali, tengo a mis amigos, y tengo ganas de levantarme, aunque ya se como va a ser lo demás.
No estaria mal no tener que saber que es lo que va a pasar, no esaria mal.
No estaria mal si fuesemos nosotros quien lo adivinamos, pero es siempre, siempre, siempre, algo mejor.

